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jueves, 13 de octubre de 2016



LA IDIOSINCRASIA DE LAS TIERRAS BAJAS “LA MISIÓN”
Para comenzar es bueno tener claro ciertos conceptos y en ese sentido podemos indicar que la referencia de Tierras bajas es un término que se refiere a las zonas o regiones con poco relieve que habitualmente se encuentran a menos de 150 metros de altitud, como las regiones selváticas, por ejemplo.  También son denominadas tierras calientes.
Por  otro lado el termino idiosincrasia se define según la Real Academia Española como “rasgos, temperamento, carácter, etc., distintivos y propios de un individuo o de una colectividad.”
La creación del sistema de las misiones debe ser estudiado en el contexto de la política colonial desarrollada por las potencias europeas para la recién descubierta América, que originalmente era habitada por incontables pueblos originarios, en varios grados de civilización. A pesar de algunos contactos preliminares entre europeos e indígenas habían sido pacíficos, los colonizadores comenzaron a emprender una conquista belicosa y sanguinaria, sometiendo a los nativos a través de las superiores armas y técnicas militares europeas, y despojándoles de cualquier tesoro que fuese encontrado.

Las misiones religiosas en América, también llamadas fiorucci, fueron poblados de indígenas organizados y administrados por los sacerdotes jesuitas en el Nuevo Mundo como parte de su obra civilizadora y evangelizadora. El objetivo principal de las misiones religiosas fue el crear una sociedad con los beneficios y cualidades de la sociedad cristiana europea, pero ausente de los vicios y maldades que la caracterizaban. Estas misiones fueron fundadas por los jesuitas en toda la América colonial, y según Manuel Marzal, sintetizando la visión de otros estudiosos, constituyen una de las más notables utopías de la historia.
Para lograr su objetivo, los jesuitas desarrollaron el contacto técnico y la atracción de los indios. Pronto aprendieron sus lenguas, y desde ahí se reunirían en pueblos que albergaban muchas veces miles de personas. Eran en larga medida auto-suficientes, disponían de una completa infraestructura administrativa, económica y cultural que funcionaba en un régimen comunitario, donde los nativos fueron educados en la fe cristiana y enseñados a crear arte con elevado grado de sofisticación, pero siempre siguiendo el modelo europeo.
Después de un inicio poco sistemático marcada por intentos fallidos a mediados del siglo XVII el modelo misionero ya estaba bien establecido y generalizado en la mayor parte de América, pero tuvieron de continuar enfrentando la oposición de algunos sectores de la Iglesia Católica que no coincidían con sus métodos,  del resto de la población colonizadora para quienes no valía la pena el esfuerzo de cristianizar a la población indígena, y los bandos de cazadores de esclavos, que aprisionaban a los indígenas para someterlos a trabajos forzados dentro de la economía colonial de explotación a la vez que destruían sus aldeas, causando muchas muertes. Incluso con muchos problemas para superar, las misiones en su conjunto prosperaron hasta un punto en la mitad del siglo XVIII, donde los jesuitas se convirtieron en sospechosos de tratar de crear un imperio independiente, éste fue uno de los argumentos usados en la intensa campaña difamatoria que sufrieron en América y Europa y, que acabó dando como resultado la expulsión de las colonias españolas a partir de 1759 y en la disolución de la orden en 1773. Con esto, el sistema misionero jesuita se derrumbó, causando la dispersión de los pequeños pueblos indígenas.
El sistema misionero buscó introducir el cristianismo y un modo de vida europeizado, integrando, sin embargo, varios de los valores culturales de los propios indios, y estaba basado en el respeto de la persona y sus tradiciones grupales, hasta donde estas no entrasen en conflicto directo con los conceptos básicos de la nueva fe y de la justicia. La extensión del mérito y el éxito de este esfuerzo han sido objeto de debate entre los historiadores, pero el hecho es que fue de vital importancia para la primera organización del territorio y de los fundamentos de la sociedad americana como es conocida hoy en día. Varios monumentos misioneros son ahora Patrimonio de la Humanidad.
Las etnias más grandes por supuesto que cuentan con mas bibliografía como por ejemplo chiriguanos, chiquitanos y mojeños. En cuanto al gran número de etnias pequeñas, empezando desde el norte con los pacahuaras, chácobos, araonas, cavineños, etc, hay cosas que realmente llaman la atención, por un lado no hay nada sobre algunas, por ejemplo los cayubabas, canichanas o los tapietes, por otro lado en los últimos 10 años se destaca el caso de los tsimanes porque hay dos organizaciones extranjeras que han hecho muchas investigaciones y han publicado bastante.
En otros casos una persona determinada ha estado muchos años dentro de la etnia y ha publicado mucho. Es el caso de los wenayek, o matacos, de Villamontes. Ahí hay una comunidad pentecostal de Suecia y el investigador Jan-Akke Alvarsson que tiene una amplia bibliografía sobre ellos.
Otro caso sorprendente es que en los últimos cinco años se han publicado nueve tesis doctorales sobre lenguas de tierras bajas de Bolivia, la gramática cavineña, la gramática de la lengua moseten, movima, yuqui, yuracaré, prácticamente en todos los casos lenguas en vías de extinción. La mayoría son estudios hechos por holandeses, es decir que en mi país hay un interés grande sobre el tema. Actualmente hay estudios en curso sobre la lengua de los lecos y de los itonamas.
La diversidad cultural de las tierras bajas es inversamente proporcional a su peso demográfico, minoritario respecto a las tierras altas, la dispersión y el poco peso demográfico tiene en la actualidad consecuencias político sociales.
Algunas Características de las etnias de las tierras bajas en las misiones son las siguientes:
Ø  Pueblos nómades, cazadores, recolectores.
Ø  En la etapa de colonización: trabajo servil, violencia(“cepo”, “látigo”), servidumbre jornaleros y temporales
Ø  Posen similitudes en su forma de producción (diversidad de estrategias):
Ø  Reciprocidad, complementariedad y relaciones familiares ampliadas
Ø  Interculturalidad, diversidad y diferenciaciones sociales internas
Ø  Condiciones de pobreza y marginación
Conclusión
La llamada colonización no puede entenderse sin conocer la opresión a la que fueron sometidos los pueblos aborígenes, que en los libros de texto aparecen como “descubiertos” por Cristóbal Colón.
Por otro lado la iglesia católica precisamente otorgó permiso para conquistar el suelo americano bajo el compromiso de éstos de evangelizar a todos sus habitantes, para sumar a la fe cristiana y al poder vaticano a los pobladores de las nuevas tierras tomadas. 
Así, los invasores obtuvieron el poder de colonizar y evangelizar, es decir, una mezcla de lo político-económico y lo eclesial.
En América, la institución de la fe católica justificó los abusos cometidos sobre la población local, bajo la excusa de que era necesario y  otorgó a sí misma la potestad divina de enseñarles la doctrina católica a los indios “salvajes” que describían. 
A pesar de los abusos cometidos, al interior de la entidad religiosa surgieron voces contrarias a la forma cruel e inhumana a la que eran sometidos los indígenas por parte de los españoles y los representantes de la Iglesia que legitimaban el despojo de los recursos naturales y las tierras ancestrales de los pobladores originarios. 
Bibliografía
Ø  Marzal, Manuel M. Las Misiones Jesuitas, una Utopia Posible? Editorial Pontifícia Universidad Católica del Perú, 1999. pp. 489-495
Ø  Marzal, Manuel María & Tua, Sandra Negro (2005). Esclavitud, economía y evangelización: las haciendas jesuitas en la América virreinal. Fondo Editorial Pontifícia Universidad Católica del Perú, 2005. pp. 9-11





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