LA IDIOSINCRASIA DE LAS TIERRAS BAJAS “LA MISIÓN”
Para comenzar es bueno tener claro ciertos conceptos y en ese sentido
podemos indicar que la referencia de Tierras bajas es un término que se
refiere a las zonas o regiones con poco relieve que habitualmente se encuentran
a menos de 150 metros de altitud, como las regiones selváticas, por ejemplo. También son denominadas tierras calientes.
Por
otro lado el termino idiosincrasia se
define según la Real Academia Española como “rasgos, temperamento, carácter,
etc., distintivos y propios de un individuo o de una colectividad.”
La creación del sistema de las misiones debe ser estudiado en el contexto de
la política colonial desarrollada por las potencias europeas para la recién descubierta América, que
originalmente era habitada por incontables pueblos originarios, en varios
grados de civilización. A pesar de algunos contactos preliminares entre
europeos e indígenas habían sido pacíficos, los colonizadores comenzaron a
emprender una conquista belicosa y sanguinaria, sometiendo a los nativos a
través de las superiores armas y técnicas militares europeas, y despojándoles
de cualquier tesoro que fuese encontrado.
Las misiones religiosas en
América, también llamadas fiorucci, fueron poblados
de indígenas organizados y administrados por los sacerdotes jesuitas en el Nuevo Mundo
como parte de su obra civilizadora y evangelizadora.
El objetivo principal de las misiones religiosas fue el crear una sociedad con
los beneficios y cualidades de la sociedad cristiana europea, pero ausente de
los vicios y maldades que la caracterizaban. Estas misiones fueron fundadas por
los jesuitas en toda la América colonial, y según
Manuel Marzal, sintetizando la visión de otros estudiosos, constituyen una de
las más notables utopías de la historia.
Para lograr su objetivo, los
jesuitas desarrollaron el contacto técnico y la atracción de los indios. Pronto
aprendieron sus lenguas, y desde ahí se reunirían en pueblos que albergaban
muchas veces miles de personas. Eran en larga medida auto-suficientes,
disponían de una completa infraestructura administrativa, económica y cultural
que funcionaba en un régimen comunitario, donde los nativos fueron educados en
la fe cristiana y enseñados a crear arte con elevado grado de sofisticación,
pero siempre siguiendo el modelo europeo.
Después de un inicio poco
sistemático marcada por intentos fallidos a mediados del siglo XVII
el modelo misionero ya estaba bien establecido y generalizado en la mayor parte
de América, pero tuvieron de continuar enfrentando la oposición de algunos
sectores de la Iglesia Católica que no coincidían con sus
métodos, del resto de la población
colonizadora para quienes no valía la pena el esfuerzo de cristianizar a la
población indígena, y los bandos de cazadores de esclavos, que aprisionaban a los indígenas
para someterlos a trabajos forzados dentro de la economía colonial de
explotación a la vez que destruían sus aldeas, causando muchas muertes. Incluso
con muchos problemas para superar, las misiones en su conjunto prosperaron
hasta un punto en la mitad del siglo XVIII, donde los jesuitas se convirtieron
en sospechosos de tratar de crear un imperio independiente, éste fue uno de los
argumentos usados en la intensa campaña difamatoria que sufrieron en América y
Europa y, que acabó dando como resultado la expulsión de las colonias españolas
a partir de 1759
y en la disolución de la orden en 1773. Con esto, el sistema misionero jesuita se derrumbó,
causando la dispersión de los pequeños pueblos indígenas.
El sistema misionero buscó
introducir el cristianismo y un modo de vida europeizado,
integrando, sin embargo, varios de los valores culturales de los propios
indios, y estaba basado en el respeto de la persona y sus tradiciones grupales,
hasta donde estas no entrasen en conflicto directo con los conceptos básicos de
la nueva fe y de la justicia. La extensión del mérito y el éxito de este
esfuerzo han sido objeto de debate entre los historiadores, pero el hecho es
que fue de vital importancia para la primera organización del territorio y de
los fundamentos de la sociedad americana como es conocida hoy en día. Varios
monumentos misioneros son ahora Patrimonio de la Humanidad.
Las etnias más grandes por
supuesto que cuentan con mas bibliografía como por ejemplo chiriguanos,
chiquitanos y mojeños. En cuanto al gran número de etnias pequeñas, empezando
desde el norte con los pacahuaras, chácobos, araonas, cavineños, etc, hay cosas
que realmente llaman la atención, por un lado no hay nada sobre algunas, por
ejemplo los cayubabas, canichanas o los tapietes, por otro lado en los últimos
10 años se destaca el caso de los tsimanes porque hay dos organizaciones extranjeras
que han hecho muchas investigaciones y han publicado bastante.
En otros casos una persona
determinada ha estado muchos años dentro de la etnia y ha publicado mucho. Es
el caso de los wenayek, o matacos, de Villamontes. Ahí hay una comunidad pentecostal
de Suecia y el investigador Jan-Akke Alvarsson que tiene una amplia
bibliografía sobre ellos.
Otro caso sorprendente es que en
los últimos cinco años se han publicado nueve tesis doctorales sobre lenguas de
tierras bajas de Bolivia, la gramática cavineña, la gramática de la lengua
moseten, movima, yuqui, yuracaré, prácticamente en todos los casos lenguas en
vías de extinción. La mayoría son estudios hechos por holandeses, es decir que
en mi país hay un interés grande sobre el tema. Actualmente hay estudios en
curso sobre la lengua de los lecos y de los itonamas.
La diversidad cultural de las
tierras bajas es inversamente proporcional a su peso demográfico, minoritario
respecto a las tierras altas, la dispersión y el poco peso demográfico tiene en
la actualidad consecuencias político sociales.
Algunas Características de las etnias de las tierras bajas en las
misiones son las siguientes:
Ø Pueblos
nómades, cazadores, recolectores.
Ø En
la etapa de colonización: trabajo servil, violencia(“cepo”, “látigo”),
servidumbre jornaleros y temporales
Ø Posen
similitudes en su forma de producción (diversidad de estrategias):
Ø Reciprocidad,
complementariedad y relaciones familiares ampliadas
Ø Interculturalidad,
diversidad y diferenciaciones sociales internas
Ø Condiciones
de pobreza y marginación
Conclusión
La llamada colonización no puede entenderse
sin conocer la opresión a la que fueron sometidos los pueblos
aborígenes, que en los libros de texto aparecen como “descubiertos” por
Cristóbal Colón.
Por otro lado la iglesia
católica precisamente otorgó permiso para conquistar el suelo americano bajo el
compromiso de éstos de evangelizar a todos sus habitantes,
para sumar a la fe cristiana y al poder vaticano a los pobladores de
las nuevas tierras tomadas.
Así, los
invasores obtuvieron el poder de colonizar y evangelizar, es decir, una
mezcla de lo político-económico y lo
eclesial.
En América, la institución de la
fe católica justificó los abusos cometidos sobre la población local, bajo
la excusa de que era necesario y otorgó a sí misma la potestad
divina de enseñarles la doctrina católica a los indios “salvajes” que
describían.
A pesar de los abusos cometidos,
al interior de la entidad religiosa surgieron voces contrarias a la forma
cruel e inhumana a la que eran sometidos los indígenas por parte de los
españoles y los representantes de la Iglesia que legitimaban el despojo de
los recursos naturales y las tierras ancestrales de los pobladores
originarios.
Bibliografía
Ø
Marzal, Manuel
M. Las Misiones Jesuitas, una Utopia Posible? Editorial
Pontifícia Universidad Católica del Perú, 1999. pp. 489-495
Ø Marzal, Manuel María & Tua, Sandra Negro (2005). Esclavitud, economía y evangelización: las haciendas
jesuitas en la América virreinal. Fondo Editorial Pontifícia
Universidad Católica del Perú, 2005. pp. 9-11

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